Desde principio de año que el espacio de La Floristería (Ecuador y España) ha sido cedido a la Sociedad de Diseñadores Gráficos de Cochabamba y está a cargo de Yawar Moisés Anturiano.
Como parte de la labor social que debe cumplir este espacio, este lunes fue inaugurada una expotaller propiciada por Enkarte y dedicada a todas aquellas personas que quieran aprender las nociones básicas para construir muebles con cartón reciclado.
Enkarte es un proyecto que el también diseñador gráfico Jorge (Koko) Burgoa ideó el 3 de marzo de 2012 y que a la fecha se ha extendido a los deportes y las manualidades, y con la intensión de abarcar oficios técnicos (pastelería, costura), para favorecer a personas no videntes y menores en situación de riesgo o de calle.
En el campo de los deportes, Koko Burgoa trabaja desde julio del año pasado con la Asociación Departamental de Deportes para Ciegos Cochabamba, ayudando a adaptar algunos juegos a las necesidades de los socios.
También Enkarte ha capacitado –en un taller iniciado el año pasado con el apoyo del Tetro Hecho a Mano– a varias personas no videntes, entre las que destacan Gisela, Joelia y Veridiana, quienes ya trabajan fabricando muebles de cartón reciclado que están expuestos en La Floristería hasta este sábado, luego se los podrá apreciar o comprar en el Teatro Hecho a Mano (Av. Uyuni casi puente Recoleta).
“Reciclando una tonelada de cartón salvamos 17 árboles, 50 mil litros de agua, 150 litros de petróleo y evitamos 900 kilos de dióxido de carbono y cuatro metros cuadrados de basura”, dijo Gisela, una joven no vidente que participa del proyecto de Enkarte.
Además de diseñar y construir muebles de cartón reciclado, Burgoa ha ideado una bicicleta funcional de cartón y una “minicasa” de cartón, diseño último que está llevando a diferentes ciudades del país para mostrar su factibilidad, utilidad y bajo costo en construcción.
Koko Burgoa ha trabajado llevando Enkarte a Santa Cruz, al proyecto Don Bosco y, actualmente, tiene su centro de operaciones en el Centro Betania de Valle Hermoso. Si desea ayudar con este proyecto, ya sea donando cartón en desuso, aportando económicamente o solicitando asesoramiento, escribir al correo kokoconk@hotmail.com.
Todo sobre microempresas, emprendedores, talleres y cursos de capacitacion
jueves, 7 de mayo de 2015
martes, 5 de mayo de 2015
Mypes paceñas piden mayor acceso a créditos
La Federación Departamental de Micro y Pequeña Empresa de La Paz (Fedemype) amenaza con medidas de presión si el Gobierno no eroga 100 millones de dólares para créditos. La dirigencia de este sector cerró ayer las puertas del edificio donde se encuentran las oficinas del fondo Pro Bolivia, que depende del Ministerio de Desarrollo Productivo, a tiempo de protestar en la avenida Camacho de La Paz.
La controversia de los microempresarios pasa por exigir una inyección económica de 100 millones de dólares para al fondo de créditos Jiwasa, que es uno de los fideicomisos que promueve el Gobierno para este sector.
El representante de la Fedemype Néstor Flores aseguró que es insuficiente los 10 millones de dólares que existen actualmente en este fondo. “Muchos compañeros están en riesgo, no pueden acceder a más créditos, no podemos soportar porque tenemos familias”, afirmó el dirigente. Flores enfatizó que la pasada semana no encontraron acuerdos con la ministra de Desarrollo Productivo, Verónica Ramos.
Según una resolución de este sector, se determinó declarar un estado de emergencia con movilizaciones a escala departamental y nacional hasta encontrar la atención a sus demandas por parte del Gobierno.
Reacción. Otra de sus exigencias es demandar el pago de deudas por la exportación de productos a Venezuela, además del rechazo a la política gubernamental del doble aguinaldo y el incremento salarial, porque no tiene solvencia económica para garantizar estos beneficios a sus trabajadores.
El viceministro de Micro y Pequeña Empresa, Martín Basurco, horas después, explicó en el fondo Jiwasa que el Gobierno ha dispuesto “inicialmente” 10 millones de dólares y habrá que ver su alcance, pero ese pedido de 100 millones parece “muy antojadizo”.
La autoridad aseguró que los recursos de préstamo para este sector están garantizados en al menos cuatro fideicomisos que pueden acceder las Micro y Pequeña Empresas (Mypes). “En total en el sistema tenemos una cartera de préstamos de 4.000 millones de dólares a su disposición”, dijo y lamentó que muchos empresarios no hayan accedido a estos otros beneficios. Agregó que también existe el beneficio de la nueva Ley de Servicios Financieros que otorga microcréditos para las Mypes.
“Nos sorprende que haya una postura de este tipo en relación al financiamiento apremiante sobre este financiamiento”, señaló. El viceministro aseguró que se convocará a un diálogo, “como se hace con todos los sectores, dialogaremos y éste no va a ser la excepción”, afirmó Basurco.
Fedemype dice que no podrá pagar alza salarial
La Federación Departamental de la Micro y Pequeña Empresa (Fedemype) La Paz aseguró ayer que no podrá cumplir con el incremento salarial dispuesto por el Gobierno el pasado 1 de mayo y menos con el segundo aguinaldo.
El sector señaló que está técnicamente imposibilitado y advirtió que con el cumplimiento de esas disposiciones sólo se generará el despido de trabajadores y, en casos extremos, el cierre de microempresas.
“Técnicamente, la microempresa no va a poder cumplir ni siquiera con el doble aguinaldo, porque lamentablemente todos los programas de fomento que tenemos a nivel nacional no se están cumpliendo pese a que tenemos más de tres convenios firmados con el Ministerio de Desarrollo Productivo”, dijo la presidenta de Fedemype, Virginia Ajhuacho.
Desde el pasado viernes rige en el país el incremento salarial del 8,5 por ciento a la masa salarial y del 15 por ciento al mínimo nacional, lo que significa que nadie puede ganar menos de 1.656 bolivianos.
Ajhuacho indicó que las autoridades nacionales deben entender que las microempresas autogeneran sus recursos y empleos.
La Fedemype, asimismo, reclama el desembolso de más recursos para el programa Jiwasa, que se constituye en un importante fomento de capital semilla para el sector.
El sector señaló que está técnicamente imposibilitado y advirtió que con el cumplimiento de esas disposiciones sólo se generará el despido de trabajadores y, en casos extremos, el cierre de microempresas.
“Técnicamente, la microempresa no va a poder cumplir ni siquiera con el doble aguinaldo, porque lamentablemente todos los programas de fomento que tenemos a nivel nacional no se están cumpliendo pese a que tenemos más de tres convenios firmados con el Ministerio de Desarrollo Productivo”, dijo la presidenta de Fedemype, Virginia Ajhuacho.
Desde el pasado viernes rige en el país el incremento salarial del 8,5 por ciento a la masa salarial y del 15 por ciento al mínimo nacional, lo que significa que nadie puede ganar menos de 1.656 bolivianos.
Ajhuacho indicó que las autoridades nacionales deben entender que las microempresas autogeneran sus recursos y empleos.
La Fedemype, asimismo, reclama el desembolso de más recursos para el programa Jiwasa, que se constituye en un importante fomento de capital semilla para el sector.
lunes, 4 de mayo de 2015
Muyupampa ofrece miel de abeja
Una línea de productos de belleza derivados de la miel de abeja, como champú, talco y jarabes, desarrollados por productores de la región chuquisaqueña de Muyupampa, buscan ser posicionados en el mercado nacional.
La producción de miel de abejas de buena calidad y la generación de mejores ingresos para 20 apícolas y sus familias, son los objetivos de la Asociación de Productores de Miel de Muyupampa (ANPROM).
" La miel de abeja que ofrecen las productoras es natural y no contiene aditivos químicos, además, cuenta con todos los registros sanitarios correspondientes de ley”, sostiene la presidenta de la organización, Ercilia Chávez Quevedo.
Entre su oferta de productos derivados de la colmena, la organización fabrica champús de cuatro variedades a base de miel, talco elaborado con propóleo y algunas cremas.
Los productos de belleza elaborados con miel son apreciados por consumidores que tienen un estilo de vida sana y un poder adquisitivo elevado.
Entre otros derivados, la organización desarrolla también jarabes de propóleo y de eucalipto, informa Chávez.
Los productos se comercializan en los supermercados, droguerías, tiendas ecológicas de la ciudad de Sucre y también en Santa Cruz, a través de intermediarios que adquieren la mercancía por pedidos.
Los productores extraen la miel de manera individual en sus casas asentadas en las zonas boscosas y, posteriormente, la acopian en la sede de la organización, explica Chávez.
La Asociación trabaja con los apicultores en la capacitación sobre el proceso de recolección y el tratamiento de la miel de abejas, además, busca mejorar en tecnología para aumentar su capacidad de producción.
El municipio de Muyupampa, denominado también Villa Vaca Guzmán, en la provincia Luis Calvo de Chuquisaca, se encuentra a 375 kilómetros de la ciudad de Sucre.
Entre sus actividades económicas, además de la apicultura, está el cultivo de variedades de maíz y frejol, la ganadería y la producción de leche y sus derivados.
La producción de miel de abejas de buena calidad y la generación de mejores ingresos para 20 apícolas y sus familias, son los objetivos de la Asociación de Productores de Miel de Muyupampa (ANPROM).
" La miel de abeja que ofrecen las productoras es natural y no contiene aditivos químicos, además, cuenta con todos los registros sanitarios correspondientes de ley”, sostiene la presidenta de la organización, Ercilia Chávez Quevedo.
Entre su oferta de productos derivados de la colmena, la organización fabrica champús de cuatro variedades a base de miel, talco elaborado con propóleo y algunas cremas.
Los productos de belleza elaborados con miel son apreciados por consumidores que tienen un estilo de vida sana y un poder adquisitivo elevado.
Entre otros derivados, la organización desarrolla también jarabes de propóleo y de eucalipto, informa Chávez.
Los productos se comercializan en los supermercados, droguerías, tiendas ecológicas de la ciudad de Sucre y también en Santa Cruz, a través de intermediarios que adquieren la mercancía por pedidos.
Los productores extraen la miel de manera individual en sus casas asentadas en las zonas boscosas y, posteriormente, la acopian en la sede de la organización, explica Chávez.
La Asociación trabaja con los apicultores en la capacitación sobre el proceso de recolección y el tratamiento de la miel de abejas, además, busca mejorar en tecnología para aumentar su capacidad de producción.
El municipio de Muyupampa, denominado también Villa Vaca Guzmán, en la provincia Luis Calvo de Chuquisaca, se encuentra a 375 kilómetros de la ciudad de Sucre.
Entre sus actividades económicas, además de la apicultura, está el cultivo de variedades de maíz y frejol, la ganadería y la producción de leche y sus derivados.
El rostro humano de la madera
A simple vista se trata solo de un mueble de alta calidad, que se caracteriza por la madera trabajada, de corte macizo, con acabado perfecto; y que en algunos diseños se observa un tallado decorativo muy particular.
Quién imaginaría que detrás de cada uno de esos trabajos existen historias de vida, sacrificio, coraje, entrega y renuncia familiar dignas de conocer y apoyar.
La preparación de los artesanos que fabrican estos muebles se inicia a muy corta edad, bordeando los 12 años, cuando sus padres toman la decisión de inscribirlos en un internado “Don Bosco”. En el internado convivirán los próximos seis años, junto a un promedio de 18 o 19 niños, que tienen una procedencia similar a la suya, con iguales condiciones de vida, similar carga cultural y las mismas exigencias.
Al final de la malla curricular académica también egresarán como artesanos especialistas en carpintería, tallado o escultura.
Segunda familia
Es así como el proyecto de internado “Don Bosco”, escuela técnica, comenzó a cobrar vida en 1994.
El primer día de clases los niños llegaban desde distintas regiones de los poblados aledaños a uno de los seis internados, cargando sus prendas en improvisadas maletas o aguayos amarrados a la espalda y con el deseo de comenzar una nueva vida.
Muchos llegan con una historia de vida diferente, algunos son huérfanos; pero el común denominador es la necesidad de supervivencia y de mejorar sus condiciones de vida, sin abandonar su lugar de origen.
Luca Penasa, representante legal de la Asociación Familia de Artesanos Don Bosco, afirma que la idea del internado surgió de la misma presión de los habitantes, quienes estaban preocupados por la fuerte migración que existía en sus comunidades y querían algo mejor para sus hijos.
Penasa afirma que este emprendimiento surgió en Bolivia desde el 1969, cuando un grupo de jóvenes italianos se adentró en la selva amazónica para abrir una misión en un pueblecito perdido, ellos eran voluntarios misioneros que entregaron su trabajo en forma completamente gratuita.
En estos 40 años, los voluntarios tuvieron la posibilidad de llegar a otras zonas pobres de Bolivia y con el paso del tiempo fueron las mismas poblaciones que solicitaron apoyo para sus hijos.
“Al principio los misioneros iban de comunidad en comunidad hablando con los padres de los niños que comprendían estas edades para empezar el proyecto”, asegura Luca Penasa.
Primeros pasos
En Bolivia se abrieron los primeros colegios en 1993 en Escoma, Pasorapa y Postrervalle que funcionan como internados gratuitos; allí los alumnos aún reciben instrucción, formación profesional, alimentación y alojamiento. Todo gratis, gracias a los aportes realizados por amigos del extranjero, quienes trabajan y realizan sus donaciones permanentes al proyecto.
Estos muchachos son acogidos en estos colegios, donde pasan clases de lunes a viernes. Allí los siguen formando inculcándoles el amor a su tierra, a sus tradiciones y a la fe en Dios.
José Flores, actualmente de 31 años, oriundo de Postrervalle en Valle Grande, fue uno de los niños que un día llegó a esas instalaciones. Él relata que los cursos que se les imparte en estas aulas cuentan con una malla académica regular, y que dedican más de tres horas al trabajo en el taller de carpintería.
Al principio los niños aprenden a trabajar la madera paso a paso; se trata una labor artesanal. “La formación empieza con el labrado de un tronco redondo hasta volverlo cuadrado, el conocimiento y acercamiento al cepillo, al serrucho y a otros implementos del oficio. Es así como se aprende a amar la madera y como trabajarla”, asegura Simone Ricaldi, voluntario y compañero de Artesanos Don Bosco.
Durante los seis años de formación, los alumnos van creando diferentes objetos: ventanas, puertas, comedores, camas.
“Todo lo que fabrican durante sus años de enseñanza no es comercializado, ellos se quedan con las piezas y las llevan a sus casas”, asegura Simone.
Es así que en medio del proceso los niños, quienes se van convirtiendo en jóvenes, comienzan a mostrar sus destrezas y a inclinarse hacia alguna de las especialidades, carpintería, tallado o escultura. “Son muebles hechos a la antigua, no utilizamos clavos sino una diversidad de ensambles, encastres y otros. Son trabajados con técnicas antiguas pero con líneas modernas”, afirma Ricaldi.
Una vez que los alumnos culminan su formación, los voluntarios vuelven a solicitar estudiantes. “se brinda una formación personalizada, es por eso que los docentes solo se dedican a ellos”, afirma Luca Penasa. Esta también es una de las razones para que exista un compromiso grande entre los estudiantes y el internado; y además una de las razones para no contar con promociones anuales.
El siguiente escalón
Al egresar del internado, surge nuevamente la incertidumbre, puesto que la mayoría aún veía con buenos ojos el dejar sus provincias e ir en busca del sueño americano o finalmente buscar mejores condiciones de vida en la ciudad. Este es el motivo para que los voluntarios vean y puedan crear canales de comercialización en la ciudad.
Eslabón final
En aquel entonces los primeros jóvenes egresados del colegio no tenían posibilidades de conseguir trabajo en sus comunidades y volvían a la vieja tradición de migrar.
Para evitar esta situación, el año 2000 se creó la Asociación Familia de Artesanos Don Bosco, que no tiene fines de lucro y cuenta con personería jurídica de la Iglesia Católica Boliviana. Se encarga de reagrupar los trabajos de estos jóvenes artesanos y comercializarlos.
“La intención es que ellos no dejen sus comunidades y allí desarrollen sus trabajos y cuando los hayan terminado los manden a la oficina central de la ciudad. Esta posibilidad les permitió mantenerse con los suyos y su cultura”, asegura Ricaldi.
Uno de los escultores de la agrupación es Jhonny Gutiérrez Villarroel, de 24 años de edad, de la comunidad de Pocona, quien logró formar un hogar y establecerse económicamente.
“A la fecha la organización cuenta con 70 egresados; son personas que se encargan de producir mensualmente, puede ser a pedido o por su propia cuenta, enviando sus trabajos a la tienda. Esto les permite contar con un sustento mensual para sus hogares”, asegura Luca Penosa.
Actualmente los talleres de trabajo se encuentran ubicados en seis lugares a nivel nacional: Escoma y Carabuco (provincia Camacho, departamento de La Paz), Bolívar (provincia Bolívar), Huayapacha (provincia Carrasco), Pasorapa (provincia Campero, departamento de Cochabamba) y Postrervalle (provincia Vallegrande, departamento de Santa Cruz). Todos los afiliados contratados van desde los 20 a los 35 años de edad.
De alumno a profesor
De igual manera la cadena y el apoyo a estos egresados también llega al área de formación, puesto que algunos de los egresados prosiguen su formación en la Universidad Católica Boliviana, que le da un título nacional de talladores o carpinteros a nivel técnico superior, lo que los faculta para dar clases.
“Nosotros contamos con 20 profesores, que han egresado de nuestras aulas”, señala Penasa. Como es el caso de Héctor Colque Chuquiminia, de 29 años, de Tarabuco, de la zona Altiplánica de La Paz, cuya capacitación como escultor le permitió ingresar como docente en las mismas aulas que lo vieron crecer.
La calidad y originalidad de las obras son el secreto para agradar a los clientes. Cada año los mismos maestros talladores siguen cursos de especialización de tres meses en una de las sedes de la Familia de Artesanos, donde un equipo de diseñadores, arquitectos y escultores brinda gratuitamente su tiempo para que ellos profundicen el conocimiento de los estilos, de las formas y las técnicas de fabricación de las obras a realizar.
Quién imaginaría que detrás de cada uno de esos trabajos existen historias de vida, sacrificio, coraje, entrega y renuncia familiar dignas de conocer y apoyar.
La preparación de los artesanos que fabrican estos muebles se inicia a muy corta edad, bordeando los 12 años, cuando sus padres toman la decisión de inscribirlos en un internado “Don Bosco”. En el internado convivirán los próximos seis años, junto a un promedio de 18 o 19 niños, que tienen una procedencia similar a la suya, con iguales condiciones de vida, similar carga cultural y las mismas exigencias.
Al final de la malla curricular académica también egresarán como artesanos especialistas en carpintería, tallado o escultura.
Segunda familia
Es así como el proyecto de internado “Don Bosco”, escuela técnica, comenzó a cobrar vida en 1994.
El primer día de clases los niños llegaban desde distintas regiones de los poblados aledaños a uno de los seis internados, cargando sus prendas en improvisadas maletas o aguayos amarrados a la espalda y con el deseo de comenzar una nueva vida.
Muchos llegan con una historia de vida diferente, algunos son huérfanos; pero el común denominador es la necesidad de supervivencia y de mejorar sus condiciones de vida, sin abandonar su lugar de origen.
Luca Penasa, representante legal de la Asociación Familia de Artesanos Don Bosco, afirma que la idea del internado surgió de la misma presión de los habitantes, quienes estaban preocupados por la fuerte migración que existía en sus comunidades y querían algo mejor para sus hijos.
Penasa afirma que este emprendimiento surgió en Bolivia desde el 1969, cuando un grupo de jóvenes italianos se adentró en la selva amazónica para abrir una misión en un pueblecito perdido, ellos eran voluntarios misioneros que entregaron su trabajo en forma completamente gratuita.
En estos 40 años, los voluntarios tuvieron la posibilidad de llegar a otras zonas pobres de Bolivia y con el paso del tiempo fueron las mismas poblaciones que solicitaron apoyo para sus hijos.
“Al principio los misioneros iban de comunidad en comunidad hablando con los padres de los niños que comprendían estas edades para empezar el proyecto”, asegura Luca Penasa.
Primeros pasos
En Bolivia se abrieron los primeros colegios en 1993 en Escoma, Pasorapa y Postrervalle que funcionan como internados gratuitos; allí los alumnos aún reciben instrucción, formación profesional, alimentación y alojamiento. Todo gratis, gracias a los aportes realizados por amigos del extranjero, quienes trabajan y realizan sus donaciones permanentes al proyecto.
Estos muchachos son acogidos en estos colegios, donde pasan clases de lunes a viernes. Allí los siguen formando inculcándoles el amor a su tierra, a sus tradiciones y a la fe en Dios.
José Flores, actualmente de 31 años, oriundo de Postrervalle en Valle Grande, fue uno de los niños que un día llegó a esas instalaciones. Él relata que los cursos que se les imparte en estas aulas cuentan con una malla académica regular, y que dedican más de tres horas al trabajo en el taller de carpintería.
Al principio los niños aprenden a trabajar la madera paso a paso; se trata una labor artesanal. “La formación empieza con el labrado de un tronco redondo hasta volverlo cuadrado, el conocimiento y acercamiento al cepillo, al serrucho y a otros implementos del oficio. Es así como se aprende a amar la madera y como trabajarla”, asegura Simone Ricaldi, voluntario y compañero de Artesanos Don Bosco.
Durante los seis años de formación, los alumnos van creando diferentes objetos: ventanas, puertas, comedores, camas.
“Todo lo que fabrican durante sus años de enseñanza no es comercializado, ellos se quedan con las piezas y las llevan a sus casas”, asegura Simone.
Es así que en medio del proceso los niños, quienes se van convirtiendo en jóvenes, comienzan a mostrar sus destrezas y a inclinarse hacia alguna de las especialidades, carpintería, tallado o escultura. “Son muebles hechos a la antigua, no utilizamos clavos sino una diversidad de ensambles, encastres y otros. Son trabajados con técnicas antiguas pero con líneas modernas”, afirma Ricaldi.
Una vez que los alumnos culminan su formación, los voluntarios vuelven a solicitar estudiantes. “se brinda una formación personalizada, es por eso que los docentes solo se dedican a ellos”, afirma Luca Penasa. Esta también es una de las razones para que exista un compromiso grande entre los estudiantes y el internado; y además una de las razones para no contar con promociones anuales.
El siguiente escalón
Al egresar del internado, surge nuevamente la incertidumbre, puesto que la mayoría aún veía con buenos ojos el dejar sus provincias e ir en busca del sueño americano o finalmente buscar mejores condiciones de vida en la ciudad. Este es el motivo para que los voluntarios vean y puedan crear canales de comercialización en la ciudad.
Eslabón final
En aquel entonces los primeros jóvenes egresados del colegio no tenían posibilidades de conseguir trabajo en sus comunidades y volvían a la vieja tradición de migrar.
Para evitar esta situación, el año 2000 se creó la Asociación Familia de Artesanos Don Bosco, que no tiene fines de lucro y cuenta con personería jurídica de la Iglesia Católica Boliviana. Se encarga de reagrupar los trabajos de estos jóvenes artesanos y comercializarlos.
“La intención es que ellos no dejen sus comunidades y allí desarrollen sus trabajos y cuando los hayan terminado los manden a la oficina central de la ciudad. Esta posibilidad les permitió mantenerse con los suyos y su cultura”, asegura Ricaldi.
Uno de los escultores de la agrupación es Jhonny Gutiérrez Villarroel, de 24 años de edad, de la comunidad de Pocona, quien logró formar un hogar y establecerse económicamente.
“A la fecha la organización cuenta con 70 egresados; son personas que se encargan de producir mensualmente, puede ser a pedido o por su propia cuenta, enviando sus trabajos a la tienda. Esto les permite contar con un sustento mensual para sus hogares”, asegura Luca Penosa.
Actualmente los talleres de trabajo se encuentran ubicados en seis lugares a nivel nacional: Escoma y Carabuco (provincia Camacho, departamento de La Paz), Bolívar (provincia Bolívar), Huayapacha (provincia Carrasco), Pasorapa (provincia Campero, departamento de Cochabamba) y Postrervalle (provincia Vallegrande, departamento de Santa Cruz). Todos los afiliados contratados van desde los 20 a los 35 años de edad.
De alumno a profesor
De igual manera la cadena y el apoyo a estos egresados también llega al área de formación, puesto que algunos de los egresados prosiguen su formación en la Universidad Católica Boliviana, que le da un título nacional de talladores o carpinteros a nivel técnico superior, lo que los faculta para dar clases.
“Nosotros contamos con 20 profesores, que han egresado de nuestras aulas”, señala Penasa. Como es el caso de Héctor Colque Chuquiminia, de 29 años, de Tarabuco, de la zona Altiplánica de La Paz, cuya capacitación como escultor le permitió ingresar como docente en las mismas aulas que lo vieron crecer.
La calidad y originalidad de las obras son el secreto para agradar a los clientes. Cada año los mismos maestros talladores siguen cursos de especialización de tres meses en una de las sedes de la Familia de Artesanos, donde un equipo de diseñadores, arquitectos y escultores brinda gratuitamente su tiempo para que ellos profundicen el conocimiento de los estilos, de las formas y las técnicas de fabricación de las obras a realizar.
Mypes no podrán cumplir con incremento salarial
El representante de la Confederación Nacional de Micro y Pequeña Empresa (Conamype), Gualberto Quispe, indicó que su sector no podrá cumplir con el pago del aumento a la masa salarial del 8,5% y el incremento del 15% al Salario Mínimo Nacional impuesto para este año a través del Decreto Supremo 2346, promulgado el pasado 1 de mayo.
Además, anunció que en esta semana la organización solicitará una reunión con autoridades de Gobierno para poder aumentar las ventas de su producción en el mercado interno, toda vez que llegan a enfrentar una competencia desleal por la venta de prendería usada y de contrabando que es ofertada en mercados locales como la feria de la zona 16 de Julio en la ciudad de El Alto.
Ante este conflicto, la organización observa el incumplimiento del Decreto Supremo 28761, que impide la venta de prendería usada, por parte de las gobernaciones y los municipios, factor que reduce las posibilidades de mejorar las ventas de los productores textiles y al mismo tiempo cumplir con el cumplimiento del incremento salarial.
“La próxima semana estamos buscando ser atendidos por el Gobierno con la finalidad de que se responda al pago adeudado con Venezuela a los pequeños productores que en cerca de 10 meses no fueron cancelados por el banco de El Alba, luego de confirmar que el producto nacional exportado de Bolivia ya salió a la venta en ese país”, indicó.
Para Quispe, las medianas y pequeñas empresas se encuentran, en la actualidad, privadas de una inversión de operación, ante las deudas pendientes, factor que les imposibilita poder atender las obligaciones salariales que representa un incremento insostenible en el sector.
Otra de las preocupaciones es la exportación de materia prima sin valor agregado, que en el caso de sectores de madera, cuero, textiles, entre otros, hace que los medianos productores deban importar su elemento primo con costos mayores de los que son vendidos de forma posterior. Por esta razón, demandan una reactivación real por parte del Estado, de lo contrario el 80% de las Mypes está en riesgo de quiebra.
INCREMENTO
El pasado 1 de mayo, el presidente Evo Morales promulgó ayer el Decreto Supremo 2346 que determina un incremento salarial del 8,5% para la gestión 2015 a todos los trabajadores del país.
Asimismo, esta nueva norma sube el salario mínimo nacional en 15%, con lo que éste llega actualmente a 1.656 bolivianos.
Cabe destacar también que el decreto fue promulgado en ausencia de los principales ejecutivos de la Central Obrera Boliviana (COB) a primera hora del Primero de Mayo pasado.
Según las declaraciones del ministro Luis Arce, el DS 2346 es producto del acuerdo entre el Gobierno y la COB y además es retroactivo al 1 de enero de la presente gestión y en el caso de los sectores privados, educación, Fuerzas Armadas y Policía Boliviana deberá ser ejecutado de forma lineal, mientras que en el caso de los trabajadores en salud y seguridad social el incremento será inversamente proporcional.
Además, anunció que en esta semana la organización solicitará una reunión con autoridades de Gobierno para poder aumentar las ventas de su producción en el mercado interno, toda vez que llegan a enfrentar una competencia desleal por la venta de prendería usada y de contrabando que es ofertada en mercados locales como la feria de la zona 16 de Julio en la ciudad de El Alto.
Ante este conflicto, la organización observa el incumplimiento del Decreto Supremo 28761, que impide la venta de prendería usada, por parte de las gobernaciones y los municipios, factor que reduce las posibilidades de mejorar las ventas de los productores textiles y al mismo tiempo cumplir con el cumplimiento del incremento salarial.
“La próxima semana estamos buscando ser atendidos por el Gobierno con la finalidad de que se responda al pago adeudado con Venezuela a los pequeños productores que en cerca de 10 meses no fueron cancelados por el banco de El Alba, luego de confirmar que el producto nacional exportado de Bolivia ya salió a la venta en ese país”, indicó.
Para Quispe, las medianas y pequeñas empresas se encuentran, en la actualidad, privadas de una inversión de operación, ante las deudas pendientes, factor que les imposibilita poder atender las obligaciones salariales que representa un incremento insostenible en el sector.
Otra de las preocupaciones es la exportación de materia prima sin valor agregado, que en el caso de sectores de madera, cuero, textiles, entre otros, hace que los medianos productores deban importar su elemento primo con costos mayores de los que son vendidos de forma posterior. Por esta razón, demandan una reactivación real por parte del Estado, de lo contrario el 80% de las Mypes está en riesgo de quiebra.
INCREMENTO
El pasado 1 de mayo, el presidente Evo Morales promulgó ayer el Decreto Supremo 2346 que determina un incremento salarial del 8,5% para la gestión 2015 a todos los trabajadores del país.
Asimismo, esta nueva norma sube el salario mínimo nacional en 15%, con lo que éste llega actualmente a 1.656 bolivianos.
Cabe destacar también que el decreto fue promulgado en ausencia de los principales ejecutivos de la Central Obrera Boliviana (COB) a primera hora del Primero de Mayo pasado.
Según las declaraciones del ministro Luis Arce, el DS 2346 es producto del acuerdo entre el Gobierno y la COB y además es retroactivo al 1 de enero de la presente gestión y en el caso de los sectores privados, educación, Fuerzas Armadas y Policía Boliviana deberá ser ejecutado de forma lineal, mientras que en el caso de los trabajadores en salud y seguridad social el incremento será inversamente proporcional.
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