La Federación Departamental de la Micro y Pequeña Empresa (Fedemype) La Paz aseguró ayer que no podrá cumplir con el incremento salarial dispuesto por el Gobierno el pasado 1 de mayo y menos con el segundo aguinaldo.
El sector señaló que está técnicamente imposibilitado y advirtió que con el cumplimiento de esas disposiciones sólo se generará el despido de trabajadores y, en casos extremos, el cierre de microempresas.
“Técnicamente, la microempresa no va a poder cumplir ni siquiera con el doble aguinaldo, porque lamentablemente todos los programas de fomento que tenemos a nivel nacional no se están cumpliendo pese a que tenemos más de tres convenios firmados con el Ministerio de Desarrollo Productivo”, dijo la presidenta de Fedemype, Virginia Ajhuacho.
Desde el pasado viernes rige en el país el incremento salarial del 8,5 por ciento a la masa salarial y del 15 por ciento al mínimo nacional, lo que significa que nadie puede ganar menos de 1.656 bolivianos.
Ajhuacho indicó que las autoridades nacionales deben entender que las microempresas autogeneran sus recursos y empleos.
La Fedemype, asimismo, reclama el desembolso de más recursos para el programa Jiwasa, que se constituye en un importante fomento de capital semilla para el sector.
Todo sobre microempresas, emprendedores, talleres y cursos de capacitacion
martes, 5 de mayo de 2015
lunes, 4 de mayo de 2015
Muyupampa ofrece miel de abeja
Una línea de productos de belleza derivados de la miel de abeja, como champú, talco y jarabes, desarrollados por productores de la región chuquisaqueña de Muyupampa, buscan ser posicionados en el mercado nacional.
La producción de miel de abejas de buena calidad y la generación de mejores ingresos para 20 apícolas y sus familias, son los objetivos de la Asociación de Productores de Miel de Muyupampa (ANPROM).
" La miel de abeja que ofrecen las productoras es natural y no contiene aditivos químicos, además, cuenta con todos los registros sanitarios correspondientes de ley”, sostiene la presidenta de la organización, Ercilia Chávez Quevedo.
Entre su oferta de productos derivados de la colmena, la organización fabrica champús de cuatro variedades a base de miel, talco elaborado con propóleo y algunas cremas.
Los productos de belleza elaborados con miel son apreciados por consumidores que tienen un estilo de vida sana y un poder adquisitivo elevado.
Entre otros derivados, la organización desarrolla también jarabes de propóleo y de eucalipto, informa Chávez.
Los productos se comercializan en los supermercados, droguerías, tiendas ecológicas de la ciudad de Sucre y también en Santa Cruz, a través de intermediarios que adquieren la mercancía por pedidos.
Los productores extraen la miel de manera individual en sus casas asentadas en las zonas boscosas y, posteriormente, la acopian en la sede de la organización, explica Chávez.
La Asociación trabaja con los apicultores en la capacitación sobre el proceso de recolección y el tratamiento de la miel de abejas, además, busca mejorar en tecnología para aumentar su capacidad de producción.
El municipio de Muyupampa, denominado también Villa Vaca Guzmán, en la provincia Luis Calvo de Chuquisaca, se encuentra a 375 kilómetros de la ciudad de Sucre.
Entre sus actividades económicas, además de la apicultura, está el cultivo de variedades de maíz y frejol, la ganadería y la producción de leche y sus derivados.
La producción de miel de abejas de buena calidad y la generación de mejores ingresos para 20 apícolas y sus familias, son los objetivos de la Asociación de Productores de Miel de Muyupampa (ANPROM).
" La miel de abeja que ofrecen las productoras es natural y no contiene aditivos químicos, además, cuenta con todos los registros sanitarios correspondientes de ley”, sostiene la presidenta de la organización, Ercilia Chávez Quevedo.
Entre su oferta de productos derivados de la colmena, la organización fabrica champús de cuatro variedades a base de miel, talco elaborado con propóleo y algunas cremas.
Los productos de belleza elaborados con miel son apreciados por consumidores que tienen un estilo de vida sana y un poder adquisitivo elevado.
Entre otros derivados, la organización desarrolla también jarabes de propóleo y de eucalipto, informa Chávez.
Los productos se comercializan en los supermercados, droguerías, tiendas ecológicas de la ciudad de Sucre y también en Santa Cruz, a través de intermediarios que adquieren la mercancía por pedidos.
Los productores extraen la miel de manera individual en sus casas asentadas en las zonas boscosas y, posteriormente, la acopian en la sede de la organización, explica Chávez.
La Asociación trabaja con los apicultores en la capacitación sobre el proceso de recolección y el tratamiento de la miel de abejas, además, busca mejorar en tecnología para aumentar su capacidad de producción.
El municipio de Muyupampa, denominado también Villa Vaca Guzmán, en la provincia Luis Calvo de Chuquisaca, se encuentra a 375 kilómetros de la ciudad de Sucre.
Entre sus actividades económicas, además de la apicultura, está el cultivo de variedades de maíz y frejol, la ganadería y la producción de leche y sus derivados.
El rostro humano de la madera
A simple vista se trata solo de un mueble de alta calidad, que se caracteriza por la madera trabajada, de corte macizo, con acabado perfecto; y que en algunos diseños se observa un tallado decorativo muy particular.
Quién imaginaría que detrás de cada uno de esos trabajos existen historias de vida, sacrificio, coraje, entrega y renuncia familiar dignas de conocer y apoyar.
La preparación de los artesanos que fabrican estos muebles se inicia a muy corta edad, bordeando los 12 años, cuando sus padres toman la decisión de inscribirlos en un internado “Don Bosco”. En el internado convivirán los próximos seis años, junto a un promedio de 18 o 19 niños, que tienen una procedencia similar a la suya, con iguales condiciones de vida, similar carga cultural y las mismas exigencias.
Al final de la malla curricular académica también egresarán como artesanos especialistas en carpintería, tallado o escultura.
Segunda familia
Es así como el proyecto de internado “Don Bosco”, escuela técnica, comenzó a cobrar vida en 1994.
El primer día de clases los niños llegaban desde distintas regiones de los poblados aledaños a uno de los seis internados, cargando sus prendas en improvisadas maletas o aguayos amarrados a la espalda y con el deseo de comenzar una nueva vida.
Muchos llegan con una historia de vida diferente, algunos son huérfanos; pero el común denominador es la necesidad de supervivencia y de mejorar sus condiciones de vida, sin abandonar su lugar de origen.
Luca Penasa, representante legal de la Asociación Familia de Artesanos Don Bosco, afirma que la idea del internado surgió de la misma presión de los habitantes, quienes estaban preocupados por la fuerte migración que existía en sus comunidades y querían algo mejor para sus hijos.
Penasa afirma que este emprendimiento surgió en Bolivia desde el 1969, cuando un grupo de jóvenes italianos se adentró en la selva amazónica para abrir una misión en un pueblecito perdido, ellos eran voluntarios misioneros que entregaron su trabajo en forma completamente gratuita.
En estos 40 años, los voluntarios tuvieron la posibilidad de llegar a otras zonas pobres de Bolivia y con el paso del tiempo fueron las mismas poblaciones que solicitaron apoyo para sus hijos.
“Al principio los misioneros iban de comunidad en comunidad hablando con los padres de los niños que comprendían estas edades para empezar el proyecto”, asegura Luca Penasa.
Primeros pasos
En Bolivia se abrieron los primeros colegios en 1993 en Escoma, Pasorapa y Postrervalle que funcionan como internados gratuitos; allí los alumnos aún reciben instrucción, formación profesional, alimentación y alojamiento. Todo gratis, gracias a los aportes realizados por amigos del extranjero, quienes trabajan y realizan sus donaciones permanentes al proyecto.
Estos muchachos son acogidos en estos colegios, donde pasan clases de lunes a viernes. Allí los siguen formando inculcándoles el amor a su tierra, a sus tradiciones y a la fe en Dios.
José Flores, actualmente de 31 años, oriundo de Postrervalle en Valle Grande, fue uno de los niños que un día llegó a esas instalaciones. Él relata que los cursos que se les imparte en estas aulas cuentan con una malla académica regular, y que dedican más de tres horas al trabajo en el taller de carpintería.
Al principio los niños aprenden a trabajar la madera paso a paso; se trata una labor artesanal. “La formación empieza con el labrado de un tronco redondo hasta volverlo cuadrado, el conocimiento y acercamiento al cepillo, al serrucho y a otros implementos del oficio. Es así como se aprende a amar la madera y como trabajarla”, asegura Simone Ricaldi, voluntario y compañero de Artesanos Don Bosco.
Durante los seis años de formación, los alumnos van creando diferentes objetos: ventanas, puertas, comedores, camas.
“Todo lo que fabrican durante sus años de enseñanza no es comercializado, ellos se quedan con las piezas y las llevan a sus casas”, asegura Simone.
Es así que en medio del proceso los niños, quienes se van convirtiendo en jóvenes, comienzan a mostrar sus destrezas y a inclinarse hacia alguna de las especialidades, carpintería, tallado o escultura. “Son muebles hechos a la antigua, no utilizamos clavos sino una diversidad de ensambles, encastres y otros. Son trabajados con técnicas antiguas pero con líneas modernas”, afirma Ricaldi.
Una vez que los alumnos culminan su formación, los voluntarios vuelven a solicitar estudiantes. “se brinda una formación personalizada, es por eso que los docentes solo se dedican a ellos”, afirma Luca Penasa. Esta también es una de las razones para que exista un compromiso grande entre los estudiantes y el internado; y además una de las razones para no contar con promociones anuales.
El siguiente escalón
Al egresar del internado, surge nuevamente la incertidumbre, puesto que la mayoría aún veía con buenos ojos el dejar sus provincias e ir en busca del sueño americano o finalmente buscar mejores condiciones de vida en la ciudad. Este es el motivo para que los voluntarios vean y puedan crear canales de comercialización en la ciudad.
Eslabón final
En aquel entonces los primeros jóvenes egresados del colegio no tenían posibilidades de conseguir trabajo en sus comunidades y volvían a la vieja tradición de migrar.
Para evitar esta situación, el año 2000 se creó la Asociación Familia de Artesanos Don Bosco, que no tiene fines de lucro y cuenta con personería jurídica de la Iglesia Católica Boliviana. Se encarga de reagrupar los trabajos de estos jóvenes artesanos y comercializarlos.
“La intención es que ellos no dejen sus comunidades y allí desarrollen sus trabajos y cuando los hayan terminado los manden a la oficina central de la ciudad. Esta posibilidad les permitió mantenerse con los suyos y su cultura”, asegura Ricaldi.
Uno de los escultores de la agrupación es Jhonny Gutiérrez Villarroel, de 24 años de edad, de la comunidad de Pocona, quien logró formar un hogar y establecerse económicamente.
“A la fecha la organización cuenta con 70 egresados; son personas que se encargan de producir mensualmente, puede ser a pedido o por su propia cuenta, enviando sus trabajos a la tienda. Esto les permite contar con un sustento mensual para sus hogares”, asegura Luca Penosa.
Actualmente los talleres de trabajo se encuentran ubicados en seis lugares a nivel nacional: Escoma y Carabuco (provincia Camacho, departamento de La Paz), Bolívar (provincia Bolívar), Huayapacha (provincia Carrasco), Pasorapa (provincia Campero, departamento de Cochabamba) y Postrervalle (provincia Vallegrande, departamento de Santa Cruz). Todos los afiliados contratados van desde los 20 a los 35 años de edad.
De alumno a profesor
De igual manera la cadena y el apoyo a estos egresados también llega al área de formación, puesto que algunos de los egresados prosiguen su formación en la Universidad Católica Boliviana, que le da un título nacional de talladores o carpinteros a nivel técnico superior, lo que los faculta para dar clases.
“Nosotros contamos con 20 profesores, que han egresado de nuestras aulas”, señala Penasa. Como es el caso de Héctor Colque Chuquiminia, de 29 años, de Tarabuco, de la zona Altiplánica de La Paz, cuya capacitación como escultor le permitió ingresar como docente en las mismas aulas que lo vieron crecer.
La calidad y originalidad de las obras son el secreto para agradar a los clientes. Cada año los mismos maestros talladores siguen cursos de especialización de tres meses en una de las sedes de la Familia de Artesanos, donde un equipo de diseñadores, arquitectos y escultores brinda gratuitamente su tiempo para que ellos profundicen el conocimiento de los estilos, de las formas y las técnicas de fabricación de las obras a realizar.
Quién imaginaría que detrás de cada uno de esos trabajos existen historias de vida, sacrificio, coraje, entrega y renuncia familiar dignas de conocer y apoyar.
La preparación de los artesanos que fabrican estos muebles se inicia a muy corta edad, bordeando los 12 años, cuando sus padres toman la decisión de inscribirlos en un internado “Don Bosco”. En el internado convivirán los próximos seis años, junto a un promedio de 18 o 19 niños, que tienen una procedencia similar a la suya, con iguales condiciones de vida, similar carga cultural y las mismas exigencias.
Al final de la malla curricular académica también egresarán como artesanos especialistas en carpintería, tallado o escultura.
Segunda familia
Es así como el proyecto de internado “Don Bosco”, escuela técnica, comenzó a cobrar vida en 1994.
El primer día de clases los niños llegaban desde distintas regiones de los poblados aledaños a uno de los seis internados, cargando sus prendas en improvisadas maletas o aguayos amarrados a la espalda y con el deseo de comenzar una nueva vida.
Muchos llegan con una historia de vida diferente, algunos son huérfanos; pero el común denominador es la necesidad de supervivencia y de mejorar sus condiciones de vida, sin abandonar su lugar de origen.
Luca Penasa, representante legal de la Asociación Familia de Artesanos Don Bosco, afirma que la idea del internado surgió de la misma presión de los habitantes, quienes estaban preocupados por la fuerte migración que existía en sus comunidades y querían algo mejor para sus hijos.
Penasa afirma que este emprendimiento surgió en Bolivia desde el 1969, cuando un grupo de jóvenes italianos se adentró en la selva amazónica para abrir una misión en un pueblecito perdido, ellos eran voluntarios misioneros que entregaron su trabajo en forma completamente gratuita.
En estos 40 años, los voluntarios tuvieron la posibilidad de llegar a otras zonas pobres de Bolivia y con el paso del tiempo fueron las mismas poblaciones que solicitaron apoyo para sus hijos.
“Al principio los misioneros iban de comunidad en comunidad hablando con los padres de los niños que comprendían estas edades para empezar el proyecto”, asegura Luca Penasa.
Primeros pasos
En Bolivia se abrieron los primeros colegios en 1993 en Escoma, Pasorapa y Postrervalle que funcionan como internados gratuitos; allí los alumnos aún reciben instrucción, formación profesional, alimentación y alojamiento. Todo gratis, gracias a los aportes realizados por amigos del extranjero, quienes trabajan y realizan sus donaciones permanentes al proyecto.
Estos muchachos son acogidos en estos colegios, donde pasan clases de lunes a viernes. Allí los siguen formando inculcándoles el amor a su tierra, a sus tradiciones y a la fe en Dios.
José Flores, actualmente de 31 años, oriundo de Postrervalle en Valle Grande, fue uno de los niños que un día llegó a esas instalaciones. Él relata que los cursos que se les imparte en estas aulas cuentan con una malla académica regular, y que dedican más de tres horas al trabajo en el taller de carpintería.
Al principio los niños aprenden a trabajar la madera paso a paso; se trata una labor artesanal. “La formación empieza con el labrado de un tronco redondo hasta volverlo cuadrado, el conocimiento y acercamiento al cepillo, al serrucho y a otros implementos del oficio. Es así como se aprende a amar la madera y como trabajarla”, asegura Simone Ricaldi, voluntario y compañero de Artesanos Don Bosco.
Durante los seis años de formación, los alumnos van creando diferentes objetos: ventanas, puertas, comedores, camas.
“Todo lo que fabrican durante sus años de enseñanza no es comercializado, ellos se quedan con las piezas y las llevan a sus casas”, asegura Simone.
Es así que en medio del proceso los niños, quienes se van convirtiendo en jóvenes, comienzan a mostrar sus destrezas y a inclinarse hacia alguna de las especialidades, carpintería, tallado o escultura. “Son muebles hechos a la antigua, no utilizamos clavos sino una diversidad de ensambles, encastres y otros. Son trabajados con técnicas antiguas pero con líneas modernas”, afirma Ricaldi.
Una vez que los alumnos culminan su formación, los voluntarios vuelven a solicitar estudiantes. “se brinda una formación personalizada, es por eso que los docentes solo se dedican a ellos”, afirma Luca Penasa. Esta también es una de las razones para que exista un compromiso grande entre los estudiantes y el internado; y además una de las razones para no contar con promociones anuales.
El siguiente escalón
Al egresar del internado, surge nuevamente la incertidumbre, puesto que la mayoría aún veía con buenos ojos el dejar sus provincias e ir en busca del sueño americano o finalmente buscar mejores condiciones de vida en la ciudad. Este es el motivo para que los voluntarios vean y puedan crear canales de comercialización en la ciudad.
Eslabón final
En aquel entonces los primeros jóvenes egresados del colegio no tenían posibilidades de conseguir trabajo en sus comunidades y volvían a la vieja tradición de migrar.
Para evitar esta situación, el año 2000 se creó la Asociación Familia de Artesanos Don Bosco, que no tiene fines de lucro y cuenta con personería jurídica de la Iglesia Católica Boliviana. Se encarga de reagrupar los trabajos de estos jóvenes artesanos y comercializarlos.
“La intención es que ellos no dejen sus comunidades y allí desarrollen sus trabajos y cuando los hayan terminado los manden a la oficina central de la ciudad. Esta posibilidad les permitió mantenerse con los suyos y su cultura”, asegura Ricaldi.
Uno de los escultores de la agrupación es Jhonny Gutiérrez Villarroel, de 24 años de edad, de la comunidad de Pocona, quien logró formar un hogar y establecerse económicamente.
“A la fecha la organización cuenta con 70 egresados; son personas que se encargan de producir mensualmente, puede ser a pedido o por su propia cuenta, enviando sus trabajos a la tienda. Esto les permite contar con un sustento mensual para sus hogares”, asegura Luca Penosa.
Actualmente los talleres de trabajo se encuentran ubicados en seis lugares a nivel nacional: Escoma y Carabuco (provincia Camacho, departamento de La Paz), Bolívar (provincia Bolívar), Huayapacha (provincia Carrasco), Pasorapa (provincia Campero, departamento de Cochabamba) y Postrervalle (provincia Vallegrande, departamento de Santa Cruz). Todos los afiliados contratados van desde los 20 a los 35 años de edad.
De alumno a profesor
De igual manera la cadena y el apoyo a estos egresados también llega al área de formación, puesto que algunos de los egresados prosiguen su formación en la Universidad Católica Boliviana, que le da un título nacional de talladores o carpinteros a nivel técnico superior, lo que los faculta para dar clases.
“Nosotros contamos con 20 profesores, que han egresado de nuestras aulas”, señala Penasa. Como es el caso de Héctor Colque Chuquiminia, de 29 años, de Tarabuco, de la zona Altiplánica de La Paz, cuya capacitación como escultor le permitió ingresar como docente en las mismas aulas que lo vieron crecer.
La calidad y originalidad de las obras son el secreto para agradar a los clientes. Cada año los mismos maestros talladores siguen cursos de especialización de tres meses en una de las sedes de la Familia de Artesanos, donde un equipo de diseñadores, arquitectos y escultores brinda gratuitamente su tiempo para que ellos profundicen el conocimiento de los estilos, de las formas y las técnicas de fabricación de las obras a realizar.
Mypes no podrán cumplir con incremento salarial
El representante de la Confederación Nacional de Micro y Pequeña Empresa (Conamype), Gualberto Quispe, indicó que su sector no podrá cumplir con el pago del aumento a la masa salarial del 8,5% y el incremento del 15% al Salario Mínimo Nacional impuesto para este año a través del Decreto Supremo 2346, promulgado el pasado 1 de mayo.
Además, anunció que en esta semana la organización solicitará una reunión con autoridades de Gobierno para poder aumentar las ventas de su producción en el mercado interno, toda vez que llegan a enfrentar una competencia desleal por la venta de prendería usada y de contrabando que es ofertada en mercados locales como la feria de la zona 16 de Julio en la ciudad de El Alto.
Ante este conflicto, la organización observa el incumplimiento del Decreto Supremo 28761, que impide la venta de prendería usada, por parte de las gobernaciones y los municipios, factor que reduce las posibilidades de mejorar las ventas de los productores textiles y al mismo tiempo cumplir con el cumplimiento del incremento salarial.
“La próxima semana estamos buscando ser atendidos por el Gobierno con la finalidad de que se responda al pago adeudado con Venezuela a los pequeños productores que en cerca de 10 meses no fueron cancelados por el banco de El Alba, luego de confirmar que el producto nacional exportado de Bolivia ya salió a la venta en ese país”, indicó.
Para Quispe, las medianas y pequeñas empresas se encuentran, en la actualidad, privadas de una inversión de operación, ante las deudas pendientes, factor que les imposibilita poder atender las obligaciones salariales que representa un incremento insostenible en el sector.
Otra de las preocupaciones es la exportación de materia prima sin valor agregado, que en el caso de sectores de madera, cuero, textiles, entre otros, hace que los medianos productores deban importar su elemento primo con costos mayores de los que son vendidos de forma posterior. Por esta razón, demandan una reactivación real por parte del Estado, de lo contrario el 80% de las Mypes está en riesgo de quiebra.
INCREMENTO
El pasado 1 de mayo, el presidente Evo Morales promulgó ayer el Decreto Supremo 2346 que determina un incremento salarial del 8,5% para la gestión 2015 a todos los trabajadores del país.
Asimismo, esta nueva norma sube el salario mínimo nacional en 15%, con lo que éste llega actualmente a 1.656 bolivianos.
Cabe destacar también que el decreto fue promulgado en ausencia de los principales ejecutivos de la Central Obrera Boliviana (COB) a primera hora del Primero de Mayo pasado.
Según las declaraciones del ministro Luis Arce, el DS 2346 es producto del acuerdo entre el Gobierno y la COB y además es retroactivo al 1 de enero de la presente gestión y en el caso de los sectores privados, educación, Fuerzas Armadas y Policía Boliviana deberá ser ejecutado de forma lineal, mientras que en el caso de los trabajadores en salud y seguridad social el incremento será inversamente proporcional.
Además, anunció que en esta semana la organización solicitará una reunión con autoridades de Gobierno para poder aumentar las ventas de su producción en el mercado interno, toda vez que llegan a enfrentar una competencia desleal por la venta de prendería usada y de contrabando que es ofertada en mercados locales como la feria de la zona 16 de Julio en la ciudad de El Alto.
Ante este conflicto, la organización observa el incumplimiento del Decreto Supremo 28761, que impide la venta de prendería usada, por parte de las gobernaciones y los municipios, factor que reduce las posibilidades de mejorar las ventas de los productores textiles y al mismo tiempo cumplir con el cumplimiento del incremento salarial.
“La próxima semana estamos buscando ser atendidos por el Gobierno con la finalidad de que se responda al pago adeudado con Venezuela a los pequeños productores que en cerca de 10 meses no fueron cancelados por el banco de El Alba, luego de confirmar que el producto nacional exportado de Bolivia ya salió a la venta en ese país”, indicó.
Para Quispe, las medianas y pequeñas empresas se encuentran, en la actualidad, privadas de una inversión de operación, ante las deudas pendientes, factor que les imposibilita poder atender las obligaciones salariales que representa un incremento insostenible en el sector.
Otra de las preocupaciones es la exportación de materia prima sin valor agregado, que en el caso de sectores de madera, cuero, textiles, entre otros, hace que los medianos productores deban importar su elemento primo con costos mayores de los que son vendidos de forma posterior. Por esta razón, demandan una reactivación real por parte del Estado, de lo contrario el 80% de las Mypes está en riesgo de quiebra.
INCREMENTO
El pasado 1 de mayo, el presidente Evo Morales promulgó ayer el Decreto Supremo 2346 que determina un incremento salarial del 8,5% para la gestión 2015 a todos los trabajadores del país.
Asimismo, esta nueva norma sube el salario mínimo nacional en 15%, con lo que éste llega actualmente a 1.656 bolivianos.
Cabe destacar también que el decreto fue promulgado en ausencia de los principales ejecutivos de la Central Obrera Boliviana (COB) a primera hora del Primero de Mayo pasado.
Según las declaraciones del ministro Luis Arce, el DS 2346 es producto del acuerdo entre el Gobierno y la COB y además es retroactivo al 1 de enero de la presente gestión y en el caso de los sectores privados, educación, Fuerzas Armadas y Policía Boliviana deberá ser ejecutado de forma lineal, mientras que en el caso de los trabajadores en salud y seguridad social el incremento será inversamente proporcional.
sábado, 2 de mayo de 2015
Mypes Sin capacidad de pago
El representante de la Confederación Nacional de Micro y Pequeña Empresa (Conamype) Gualberto Quispe, indicó que su sector no podrá cumplir con el aumento del 8,5%, dispuesto por el Gobierno.
Según el dirigente, las medianas y pequeñas empresas están sin capital de operación, ante las deudas pendientes de cobro. Señaló que esta situación impide atender las nuevas obligaciones salariales.
Quispe demandó la reactivación del sector y el apoyo del Estado. De lo contrario –estimó- el 80% de las microempresas está en riesgo de quiebra. “La próxima semana esperamos reunirnos con el Gobierno con la finalidad de que se responda al pago adeudado de Venezuela a los pequeños productores que en cerca de 10 meses no fueron cancelados por el banco de El Alba que recibió el depósito de los importadores venezolanos, dijo. La deuda ascendería a más de un millón de dólares.
Según el dirigente, las medianas y pequeñas empresas están sin capital de operación, ante las deudas pendientes de cobro. Señaló que esta situación impide atender las nuevas obligaciones salariales.
Quispe demandó la reactivación del sector y el apoyo del Estado. De lo contrario –estimó- el 80% de las microempresas está en riesgo de quiebra. “La próxima semana esperamos reunirnos con el Gobierno con la finalidad de que se responda al pago adeudado de Venezuela a los pequeños productores que en cerca de 10 meses no fueron cancelados por el banco de El Alba que recibió el depósito de los importadores venezolanos, dijo. La deuda ascendería a más de un millón de dólares.
viernes, 1 de mayo de 2015
Anuncian cursos de “Emprendedurismo”
Madres que dejan a sus niños en los 80 centros infantiles del programa municipal ‘Pan Manitos’ recibirán capacitaciones en rubros como pollerería, repostería, peluquería y comida rápida, que son parte del programa “Emprendedurismo 2015”.
“Estamos iniciando los cursos de Emprendedurismo 2015 a las mamás de los niños que asisten a los centros infantiles. Esta es la segunda versión, el año pasado hemos beneficiado a más de 120 madres mismas que ya cuentan con sus negocios propios”, sostuvo la responsable del proyecto Adepi del Municipio, Patricia Copa.
Estos cursos nacieron bajo la coordinación entre el Proyecto Adepi, que financia el Banco Mundial, en alianza con Aldeas Infantiles SOS y la implementación del beneficio en los centros infantiles del Programa Municipal Pan Manitos.
Los cursos iniciarán este lunes con seis grupos compuestos de 25 a 30 madres. Las capacitaciones se realizaran, en el lado norte, en el centro infantil Nueva Asunción y la sede social Germán Busch; en el sur en el establecimiento San Martín, Kiswaras y 16 de Noviembre.
“Estamos iniciando los cursos de Emprendedurismo 2015 a las mamás de los niños que asisten a los centros infantiles. Esta es la segunda versión, el año pasado hemos beneficiado a más de 120 madres mismas que ya cuentan con sus negocios propios”, sostuvo la responsable del proyecto Adepi del Municipio, Patricia Copa.
Estos cursos nacieron bajo la coordinación entre el Proyecto Adepi, que financia el Banco Mundial, en alianza con Aldeas Infantiles SOS y la implementación del beneficio en los centros infantiles del Programa Municipal Pan Manitos.
Los cursos iniciarán este lunes con seis grupos compuestos de 25 a 30 madres. Las capacitaciones se realizaran, en el lado norte, en el centro infantil Nueva Asunción y la sede social Germán Busch; en el sur en el establecimiento San Martín, Kiswaras y 16 de Noviembre.
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