martes, 24 de febrero de 2015

La Rinconada, a la vanguardia en vajilla de cerámica

“¿Escucha cómo suena? Ésta es de buena calidad. Escuche como suena esta otra. Ésta es mala. Probablemente fue cocida a un extremo del horno artesanal (donde el calor ya no llega con la misma intensidad)”, explica mientras compara un plato La Rinconada con otro facilitado por un restaurante que compró la vajilla de otro lado y que le pidió modelos parecidos, pero de buena calidad.

Osvaldo Bayá Coca es propietario de la fábrica de vajilla de cerámica roja La Rinconada, una factoría que, según explica él mismo, es la única en Bolivia que trabaja con modelos a pedido del cliente, utilizando moldes de yeso y cociéndolos en hornos eléctricos que garantizan una cocción uniforme. Además, el cuidado en el proceso y el esmalte especial para vajillas (sin plomo) otorgan a su producto un acabado de calidad, apto para uso en microondas y con su toque ideal para la comida nacional y eventos culturales o turísticos.

Al momento de esta entrevista, Osvaldo Bayá se hallaba ocupado en la elaboración de vajilla para el citado restaurante y con un pedido especial de BoA, que quiere incluir su vajilla en su Bussines Class. Más al fondo, se almacenaba otro stock para llevarlo a Sucre y Potosí.

Es que según el emprendedor que gestó el proyecto hace 10 años y que comenzó a producir y comercializar hace tres, la producción de vajilla de cerámica roja es una buena apuesta para el país, pero que no recibe fomento del Gobierno.

“Y cuando hablo de fomento, no me refiero sólo a créditos, sino también a asesoramiento empresarial, capacitación y organización”, explica. Los más próximos a su rubro son los artesanos de Huaykuli (Tarata) y Cotoca (Santa Cruz). Sin embargo, explica que ellos no son su competencia porque se dedican más a la alfarería y sus productos son distintos.

Tienen otro mercado. Es más, Bayá reclama a favor de ellos porque sus técnicas aún son artesanales, no les permite producir a escala y cada vez son menos los que se dedican a esta artesanía, con lo que también se va perdiendo conocimiento a medida que pasan las generaciones.

En La Rinconada, se trabaja con cerámica roja de Santiváñez y de otras regiones del valle alto y con cinco hornos eléctricos adquiridos en más de una década. Cada uno de éstos podría valer 5.500 dólares, un monto que un artesano no llega a tener, además de continuar trabajando con su torno de patada y el horno a leña. “Yo mismo, he tenido problemas para invertir”, reconoce el emprendedor .

Además, explica el propietario, buena parte del éxito de La Rinconada se debe a los conocimientos de uno de sus tres empleados, Juan Carlos Jordán, un artesano oriundo de Chuquisaca, pero que creció adquiriendo los conocimientos de alfarería y cerámica, trabajó en muchos lugares ligados al rubro y recibió la capacitación de organizaciones no gubernamentales, como PAC (Programa de Autodesarrollo Campesino).

"Pienso que si el Gobierno apuntara a esto, a capacitar y organizar a la gente, muchas cosas cambiarían en el país", concluye Bayá.

"El Gobierno debería apoyar al sector con créditos, capacitación y asesoramiento"



PRODUCCIÓN

Moldes y matrices

• La Rinconada logra su acabado en base a arcilla roja del valle alto, como materia prima, con técnica de moldes de yeso, que, a su vez, se elaboran a partir de matrices de yeso y cemento.

Mezclas

• Una de las técnicas es el empleo del sistema por colada, es decir, el empleo de pasta líquida o barbotina que se deja secar en los moldes.

Doble cocción

• Los productos se someten a una cocción de 900 grados en horno. Después se lijan, se esmaltan y se los somete a segunda cocción, esta vez a 1.050 grados.

A pedido

• La Rinconada tiene más de 200 modelos, y trabaja a pedido (71461086 y 60721425). En facebook: Ceramica.LaRinconada.

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